
Ahora que, explícitamente o, en el caso del programa del jueves, por omisión, ninguno de los invitados asume responsablidad en la determinación de limitar el permiso de libre tránsito en el transporte colectivo de nuestra Montevideo, puedo arriesgar algunas conclusiones.
Si bien los entrevistados, en ninguno de los casos fueron concretos ante la pregunta de si esta racionalización del transporte traerá aparejado el corte total o parcial del beneficio, en el mejor de los casos, y entre eufemismos de diversa calaña, se admitió que implica un costo importante en el presupuesto mensual del sistema.Seamos claros:
Hay tratativas entre la mayor empresa de trasporte de pasajeros y la Dirección de Trasporte de la Intendencia.
Ninguno de esos actores son idóneos para la evaluación de las necesidades de tipo Social. La empresa negocia para lograr los mejores réditos, como es natural. Y la Intendencia no ha convocado al asesoramiento de los sectores de usuarios del beneficio, lo que es un error. Esto, al menos parece una gestión poco transparente y, en todo caso, decididamente tendiente a una instrumentación lo menos obstaculizada posible por opiniones de todos los sectores implicados. Ni siquiera participa la Secretaría de Gestión para la Discapacidad de la misma Intendencia, cuyo Director parece estar más interesado en hacer llegar a nuestra casilla de correos, comunicados de su sector político partidario, que información acerca delos temas específicos de la repartición.
PARADOJA POSIBLE:
La restricción del número de traslados gratuitos parece un hecho. De concretarse, traerá como consecuencia que aquellas personas con discapacidad que no cuenten con locomoción propia, vean disminuída su posibilidad de traslado.
Pero aquellas personas con discapacidad, pero con la posibilidad de usar locomoción propia, continuarán teniendo el derecho de la matrícula de auto de persona con discapacidad, con la que pueden estacionar gratuitamente lo más cerca posible de su trabajo, su casa, el centro de salud, el cine o el restaurante al que se dirijan.
NO PRETENDO QUE SE RESTRINJA EL DERECHO A ESTACIONAMIENTO GRATUITO.
PERO PARECE QUE LAS RESTRICCIONES SON MÁS FACILMENTE POSIBLES CUANDO SE TRATA DE PERSONAS DE ESCASOS RECURSOS.
Seguiremos así, agrandando la brecha social que, en lo que respecta a nuestro colectivo, además se agrava por los insólitos índices de desocupación que tenemos.