En un país "en desarrollo", la sociedad necesariamente, posee una evolución menor en comparación con los niveles económicos de ese momento. Los sistemas políticos, priorizan el standard de vida entendido en términos de alimentación, por sobre los demás aspectos de las personas que conforman el cuerpo social. Entonces pensar que, en términos generales, los valores morales están en rezago respecto de los parámetros enfatizados por los gobiernos. De este modo, salvo exponentes minoritarios, la población parece más afecta a estímulos culturales igualmente primarios. En materia de discapacidad el asunto es, aún, más notorio. La última edición de la Teletón, aquí en Uruguay, se destacó por una recaudación mayor que la de todas las ediciones anteriores, y que la expectativa de los propios comunicadores que aparecían en pantalla. Esto es natural porque, como quedó en evidencia, hay un desarrollo propio de la experiencia en los instrumentos comunicacionales utilizados. Se trabajó con más tiempo y, la coordinación fue muy aceitada. Las "historias de vida" emitidas durante esas más de 24 horas ininterrumpidas de trasmisión, fueron gran efectividad, impactando profundamente en la sensibilidad del teleespectador. Una apuesta evidente desde la primera edición, porque sólo de esa manera parece que se logran esos niveles de recaudación. Además es notorio, en la presencia de gran número de empresas que aparecían apoyando a la Teletón, con spots previamente grabados, en la convicción de que la imagen institucional de la propia empresa, ve incrementado su prestigio al aparecer ligada a una "Causa" tan loable.
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PERO OTRA VISIÓN ES POSIBLE:
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la de la Comisión Nacional Honoraria del Discapacitado (CNHD) puesta de manifiesto en las palabras pronunciadas el lunes 3 de diciembre, día de la Discapacidad. Allí, su Presidente Sr. Alberto Dellagatta, puso el énfasis en la dignidad de las personas con discapacidad.
Por otra parte, en el primer post de este Blog lo sosteníamos: "La participación de personas con discapacidad en shows o programas de apoyo o captación de recursos para equipamiento especial o tratamientos de rehabilitación, colabora para la solución de ese emprendimiento puntualmente; pero a la vez, refuerza la tendencia del abordaje de la problemática desde la óptica de la caridad, arraigando el concepto de que las personas con discapacidad deben ser objeto de acciones especiales, y no sujetos plenos de derecho. "
Además, es casi seguro que, la mayoría de la población tienda a creer que allí se agota la problemática de nuestro colectivo:
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