Mañana, como aparece en la carta remitida por la Comisión Nacional Honoraria del Discapacitado, me será entregado el "Eslabón Solidario".

Habré, en ese acto, de leer las siguientes palabras:
Miércoles 3 de diciembre de 2008
Quiero agradecer a las autoridades oficiales presentes aquí, por los esfuerzos hechos para darle un enfoque más actualizado al tema de la discapacidad. Es así que, luego de la campaña de bien público que la Comisión Nacional Honoraria y Radiodifusión Nacional, pusieron al aire hace exactamente hoy un año, y que tuve la oportunidad de coordinar y producir, contado con la colaboración voluntaria y honoraria de destacadas personalidades de la comunicación, ahora tenemos una importante campaña multimedia para la que el Programa Nacional de Discapacidad del Mides ha destinado los recursos materiales necesarios. Esto es un gran paso puesto que por primera vez en nuestro país se instrumenta una iniciativa de estas características que proyecta una digna imagen de nuestro colectivo, contrarrestando la que algunas iniciativas particulares construyen desde una grifa internacional.
Por otra parte quiero expresar brevemente que, en el imaginario social está instalado el concepto de que las personas con discapacidad no podemos. No podemos esto o aquello. Esto es muy cierto, pero en sí, implica que haya una descalificación, a priori. no de nuestra limitación particular, sino de nuestra persona en su totalidad; constituyendo posiblemente la barrera más grave que enfrentamos a cada momento y que nos impide el desarrollo, la inclusión y la autonomía. Pero este no poder tiene, desde mi punto de vista, otra connotación: la de la incapacidad de estar en el PODER con mayúsculas. No decidimos, más allá de los esfuerzos de las organizaciones, nuestros destinos. El acceder al Poder, implica estar en los lugares donde los ejecutivos, parlamentarios, políticos y empresarios se encuentran, conversan, toman algún whisky, y alguna decisión. Esos lugares no son accesibles para nosotros. Y no sólo por carecer de rampas sino, precisamente, por la otra acepción grave a la que me refería. La que implica la descalificación a priori de la persona “in totum”, de los que no podemos algo. Ojalá muy pronto desde “Realidades Desiguales”, pueda dar la noticia de que se instrumentan medidas para abordar el combate a esas barreras que están instaladas en nuestra propia idiosincrasia. Muchas gracias por escucharme.